
Marta Rodríguez es una mujer impresionante, porque trabaja como documentalista en Colombia, el país de la guerrilla, de la violencia cotidiana por medio de los combates entre el ejército y los FARC, por ejemplo. Con su cine, Marta Rodríguez abre una ventana espantosa pero importante sobre su país, tomando riesgos dando la palabra a los que nadie escucha, a las minorías.
Su última obra, "Testigos de un genocidio", pone la luz sobre el genocidio de poblaciones indias en el sur de Colombia, perpetrado sin vergüenza por los guerrilleros. Porque las muertes sin razones, silenciosas, no pueden y no deben existir, hay que hablar de ellas. Forman parte de la realidad, todos lo debemos saber, aunque los medios de comunicación no lo dicen.
Como lo dice Marta Rodríguez, "el documental es memoria, y la memoria debe ser viviente".
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